martes, 27 de octubre de 2015

WIXÁRIKAS



Los WIXÁRIKAS o wixáricas conocidos en español como huicholes, son un grupo mayoritario en Nayarit, México. Habitan el oeste central del país, en la Sierra Madre Occidental, principalmente en los estados de Nayarit, Jalisco y partes de Durango y Zacatecas. Se autodenominan wixárika (la gente) en su lengua, que pertenece a la familia de las lenguas uto-aztecas y a la que llaman wixaritari waniuki en español, huichol o lengua huichola.

El etnónimo huichol proviene de la adaptación al idioma náhuatl del autónimo wixarika, debido a que en idioma huichol la a puede llegar a oírse como o; r y l son alófonos, y la pronunciación de x, que era sibilante, se interpretó como africada, tz, entre los siglos XVII y XVIII época en que pudo ocurrir el préstamo de la palabra, pero la pérdida de la sílaba -ka dio como resultado huitzol en náhuatl, y su castellanización, huichol.

Los wixáricas hablan una lengua del grupo corachol que está cercanamente emparentada con el grupo nahua aztecoide. Además, han recibido influencias mesoamericanas, lo cual se refleja en el hecho de que el huichol tiene rasgos típicos del área lingüística mesoamericana.

Los wixaritari huicholes llegaron a la región de la barranca de Bolaños después de que llegaran los tepecanos o tepehuanes. Los antropólogos e historiadores no están de acuerdo respecto a la fecha en la que llegó esta etnia a la región, pero los mismos wixárika reconocen en sus leyendas que, cuando llegaron a sus tierras actuales, ya había otra etnia que las habitaba. La historia oral de los tepehuanes afirma que algunas poblaciones actualmente habitadas por wixárika, como por ejemplo Santa Catarina, fueron tepehuanas en el pasado. Además, no existen relatos en la historia oral ni de los tepehuanes ni de los wixárika que hable de ninguna conquista o dominación de los wixárika por parte de los tepehuanes.

La actividad central en la religión tradicional de los wixaritari es la recolección y consumo ritual del peyote un cactus alucinógeno en el lugar que ellos llaman wirikuta, que se ubica en la región de Real de Catorce, en el estado de San Luis Potosí. El peyote no crece en la región de los wixaritari, pero es abundante en San Luis Potosí, territorio que fue dominio central de los guachichiles antes de la llegada de los españoles. A los guachichiles se les reconocía como una etnia fieramente defensiva de su territorio. Que los guachichiles hubieran dejado pasar por su territorio a guerreros a cazar sin perturbarlos indica que los reconocían como parte de su misma etnia. Esto lo confirma la historia oral de los wixárika, así como la similitud entre el idioma de los wixárika, que tiene más similitud con la lengua de los guachichiles ya extinta que con la de los coras, sus vecinos actuales.

Documentos históricos indican que, para el siglo XVI, los wixárika ya habían llegado a la región del norte de Jalisco. En los relatos de Alonso Ponce, que datan de 1587, se indica que en la provincia de Tepe que habitaba una etnia que solía unirse con los guachichiles para llevar a cabo incursiones en los asentamientos y caravanas españolas. Los españoles que exploraron la región que llegó a ser Jerez, en Zacatecas, relatan que se encontraron con bandas de guachichiles en la región que habían desalojado a los zacatecas que habían vivido ahí. A través de esta evidencia histórica es posible postular que los wixárika llegaron a la región de la barranca de Bolaños aproximadamente al mismo tiempo que los españoles. La llegada de los españoles a tierras de los guachichiles en Zacatecas y San Luis Potosí había traído epidemia entre las comunidades indígenas cuyos integrantes no tenían resistencia a las enfermedades de Europa. Además, aquellos indígenas que no morían de las epidemias sufrían a causa de las encomiendas y concentraciones que llevaban a cabo los españoles para trabajar las minas recién descubiertas. Estas experiencias también quedan documentadas en la historia oral de los wixaritari.

Llegaron los wixárikas a la región de la barranca de Bolaños como refugiados y se asentaron entre los pueblos de los tepehuanes. Es probable que se mezclaran los pueblos, ya que es evidente que estas dos etnias compartían muchas tradiciones, rituales tal como el del uso de chimales, o palos de oración, y el uso del peyote en sus ceremonias y hasta solían unirse bajo un solo líder para defenderse de las incursiones españolas y para montar rebeliones contra el gobierno colonial español. 

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